¿Qué es la automedicación responsable?

R = Es el uso racional, es decir informado y apegado a sus instrucciones de empleo, de los medicamentos especialmente autorizados por la Secretaría de Salud para su venta sin receta médica, para el alivio, tratamiento o prevención de síntomas o problemas comunes de salud.

¿Cómo se le denomina al empleo de un medicamento que se compra sin haber sido recetado por un médico?

R = A esta práctica se le conoce como autoprescripción.

¿No vienen siendo lo mismo la automedicación responsable y la autoprescripción?

R = No, ya que mientras que en la automedicación responsable se manejan medicamentos expresamente autorizados por la Secretaria de Salud para su compra y uso sin la intervención de un médico, y con la información necesaria para tal efecto, quien practica la autoprescripción recurre a medicamentos que requieren de los conocimientos y experiencia de un médico para seleccionarse y manejarse correctamente. Por esta razón, la autoprescripción expone, a quien la práctica, a riesgos de consideración.

¿Existen otras razones para automedicarse responsablemente, en vez de autoprescribirse?

R = Sí, aparte de no exponerse a sufrir reacciones o efectos secundarios severos al automedicarse responsablemente en vez de autoprescribirse, a través de la automedicación responsable es posible ejercer el derecho y responsabilidad que tiene toda persona para “autocuidar” su salud en un ámbito que le es propio y con recursos terapéuticos o medicamentos adecuados.

¿Viene siendo entonces lo mismo autocuidado y automedicación responsable?

R = No, el autocuidado comprende toda una serie de acciones o decisiones que una persona toma para cuidar de su salud como el seguir una dieta adecuada, hacer ejercicio, descansar, etc., y, si es necesario, recurrir a “medicarse responsablemente”.

¿Cómo sé que medicamentos ha autorizado la Secretaría de Salud para su venta sin receta, si he comprado muchos de ellos sin necesidad de dicha receta?

R = Los medicamentos de libre acceso o de venta sin receta tienen en sus cajas o etiquetas toda una serie de instrucciones que permiten saber en que síntomas o problemas de salud pueden utilizarse y en que dosis, así como también los cuidados que deben tomarse, las molestias que pueden presentarse durante su uso, las condiciones en las cuales no deben emplearse y cuando es necesario suspender su uso. Toda este cúmulo de información no aparece en los medicamentos de venta bajo receta ya que en sus cajas o etiquetas únicamente aparecen las leyendas: “Su venta requiere receta médica” y Dosis: “La que el Médico señale”.

A fin de tener la seguridad de que se trata de un medicamento de libre acceso autorizado por la Secretaría de Salud, es necesario que la caja o etiqueta incluya el número de registro otorgado por dicha Secretaría, mismo que normalmente consta de 4 ó 5 números, y, en algunos casos la letra “M” entre ellos.

¿Qué hace entonces diferente a un medicamento autorizado para su venta sin receta médica de uno que sí la requiere?

R = La diferencia radica en el grado de seguridad que tiene cada uno de estos medicamentos, como también del tipo de síntomas o problemas que alivian, tratan o previenen.

¿Qué se entiende por grado de seguridad?

R = Por grado de seguridad se entiende la posibilidad de que un medicamento cause una reacción que ponga en peligro la vida o cause algún daño irreversible.


Los medicamentos de libre acceso o de venta sin receta cuentan con una experiencia de uso suficientemente extensa a través de la cual ha sido posible confirmar que carecen de efectos tóxicos, no causan reacciones adversas graves, no generan acostumbramiento o adicción y no provocan ningún tipo de daño de consideración, a pesar de que se utilicen en síntomas o problemas de salud donde no están indicados, si se emplean por más tiempo de lo indicado o a una dosis mayor a la recomendada. Otra característica importante que deben tener estos productos es no requerir de la intervención o ayuda de un profesional de la salud para su ingestión o aplicación. Por esta razón, no se autorizan productos inyectables como de libre acceso.


A diferencia de los medicamentos de libre acceso, los de receta pueden causar efectos o reacciones adversas severas que sólo un médico, con sus conocimientos y experiencia, llega a conocer y valorar su posible aparición, como también, determinar si los beneficios que aportan estos productos son mayores a los riesgos que implica su uso.

¿Quiere decir esto que no se corre ningún riesgo al utilizar un medicamento de libre acceso?

R = Como cualquier otro medicamento, los de libre acceso están compuestos de sustancias que al ser ingeridas o metabolizadas en el organismo, o combinadas con las de otros medicamentos, o incluso, con ciertos alimentos, pueden causar alguna reacción o efecto secundario, aún cuando estos son leves y desaparecen al interrumpir el empleo del medicamento.


Ahora bien, la mayor parte de los riesgos que se corren con el uso de estos productos provienen del hecho de no leer y tomar en cuenta las instrucciones que aparecen en las cajas y etiquetas de estos medicamentos. Por ejemplo, puede retrasarse la búsqueda de atención médica si se extiende el uso de un determinado producto más allá del tiempo recomendado, o si se continua su empleo a pesar de que los síntomas o el problema de salud persiste o se agrava. Asimismo, pueden aparecer efectos secundarios si se utilizan al mismo tiempo productos que contienen ingredientes distintos, pero cuya acción u objetivo, por ejemplo quitar el dolor de cabeza, es el mismo. Por esto, es indispensable tomar en cuenta todas las instrucciones que aparecen en las cajas o etiquetas de los medicamentos de libre acceso.

¿Son distintas las indicaciones de un medicamento de libre acceso de las de un medicamento de receta?

R = Sí, mientras las indicaciones de un medicamento de libre acceso se refieren a todas aquellas que son fácilmente identificables por quienes las sufren y que no alteran o afectan gravemente el estado normal o la salud, las indicaciones de los medicamentos de receta requieren ser evaluadas y diagnosticadas por un médico. Por ejemplo, en tanto que la gripe, acidez o la tos son fácilmente identificables y susceptibles de aliviarse con medicamentos de libre acceso, una pérdida del conocimiento, lunares que crecen o que sangran, dificultad en respirar acompañada de sensación de angustia y dolor en el pecho, son condiciones que requieren del diagnóstico e intervención médica por ser potencialmente serias y, en ocasiones, de consecuencias mortales.

¿Qué puedo hacer para obtener todos lo beneficios que tienen los medicamentos de libre acceso y hacer a un lado sus posibles riesgos?

Lea cuidadosamente y siga al pie de la letra las instrucciones que aparecen en las cajas y etiquetas de estos medicamentos, especialmente las relacionadas con las contraindicaciones, advertencias y precauciones.

No extienda el empleo de estos productos o incremente su dosis más allá del tiempo o de la cantidad recomendada, respectivamente.

Solicite la ayuda de un médico e interrumpa el uso del producto si los síntomas persisten o se agravan a pesar de haber seguido todas las instrucciones de uso, o si los síntomas reaparecen al dejar de emplearlo. Asimismo, al consultar a un médico en otras circunstancias, es necesario informarle que medicamentos de libre acceso está tomando.

No tome ningún medicamento con bebidas alcohólicas.

Si es mujer y está embarazada, particularmente en su primer trimestre, o amamantando, confirme que el medicamento de libre acceso puede utilizarse sin problemas y, en caso de cualquier duda, consulte a su médico.

No de a un niño ningún medicamento para adultos, aún ajustando la dosis o el tiempo de uso y evite que estos productos estén a su alcance.

Tratándose de ancianos, debe tenerse especial cuidado en confirmar que el medicamento de libre acceso que vaya a tomar, no provoque una reacción o efecto al combinarse con cualquiera de los productos que está tomando.